Tras recibir 97 postulaciones y cerrar una etapa final abierta al público en redes sociales, Tienda Pasquín dio a conocer a las ganadoras de su Concurso Fan Art 2026, convocatoria dirigida a ilustradoras, diseñadoras y artistas gráficas interesadas en transformar sus creaciones en pósters adhesivos y proyectarlas dentro del catálogo online de la marca. La definición se realizó mediante votación pública en Instagram, donde cada obra finalista fue sometida al respaldo directo de la audiencia a través de likes, consolidando así una instancia en que la selección curatorial se cruzó con la respuesta de la comunidad.

El concurso fue impulsado como una plataforma para relevar propuestas autorales capaces de interpretar referencias culturales desde una perspectiva propia. Más que premiar la copia o la cita literal, el Concurso Fan Art Pasquín 2026 puso el foco en la transformación creativa, los homenajes, las relecturas y los cruces entre imaginarios que permitieran convertir una referencia conocida en una obra nueva, con lenguaje, atmósfera e identidad visual. En esa lógica, la convocatoria se abrió a creadoras visuales interesadas en ver su trabajo convertido en Pasquín, es decir, en un formato de póster adhesivo pensado para circular, habitar espacios y llevar ilustración de autor a nuevos muros.

El desarrollo del concurso contempló varias etapas. Primero, la recepción abierta de obras, donde las postulantes debían presentar una propuesta original, apta para el formato de la convocatoria y acompañada de antecedentes básicos sobre su autoría.

Luego vino la fase de revisión y preselección curatorial, en la que Pasquín evaluó las postulaciones según criterios de calidad visual, originalidad, afinidad con el universo de la marca y potencial de circulación. De ese proceso surgió una nómina de 14 finalistas provenientes de Chile, Argentina, México y Venezuela, cifra que no solo dio cuenta del alcance de la convocatoria, sino también de la diversidad de miradas reunidas en torno a ella.

La última etapa fue pública. Una vez definidas las obras finalistas, la selección pasó a Instagram, donde el concurso abrió un tramo decisivo de participación comunitaria: el público votó mediante likes, permitiendo que la recepción digital también formara parte de la resolución del certamen. Esa mecánica no solo amplificó la visibilidad de las piezas, sino que convirtió la fase final en una escena activa de circulación, apoyo y conversación entre audiencias, artistas y seguidores de Pasquín.

En vez de cerrar el proceso únicamente en una deliberación interna, la convocatoria quiso abrir ese último momento a la comunidad que sigue la marca, observa sus apuestas visuales y dialoga con su catálogo.

Con ese sistema, el 1er lugar fue para Sofito, nombre artístico de Sofía Castro Chacón, ilustradora venezolana radicada en Santiago de Chile, quien obtuvo 696 likes con su obra “junta dos sillas y acuesta al niño”. El 2do lugar quedó en manos de Lápiz de Nata, de Natalia Gallardo, ilustradora chilena de Santiago, con 559 likes por “Brughel con ositos”. El 3er lugar fue para Ultra Nanai, de Florencia Cárdenas Poza, ilustradora chilena de Concepción, quien alcanzó 534 likes con “Will you disappoint them? - Heated Rivalry”. Finalmente, el 4to lugar recayó en Magdalena Paz, de Magdalena Muñoz, ilustradora chilena de Antofagasta, con 521 likes por su obra “maneki-neko”.

Junto con el reconocimiento público, esta edición contempló premios orientados a proyectar el trabajo de las artistas dentro del ecosistema de Pasquín. El primer lugar obtuvo una impresora digital para potenciar su trabajo y un espacio de venta asegurado en el catálogo online de la marca. En tanto, el segundo, tercer y cuarto lugar recibirán la transformación de sus obras en 10 Pasquines, además de visibilidad en los canales oficiales de la tienda y la posibilidad de integrarse al catálogo online. A ello se suma que quienes logren un cupo dentro de esa vitrina podrán comercializar sus piezas bajo un sistema de comisión de hasta el 20% de la venta neta, abriendo una proyección concreta para obras nacidas en el marco del concurso.

Más allá de los resultados, el cierre de esta edición deja ver algo mayor: la capacidad de la convocatoria para articular una comunidad visual que no solo crea, sino que también observa, comparte, comenta y respalda propuestas autorales desde una lógica de circulación contemporánea.

Sofito: una escena suspendida entre intimidad, extrañeza y naturaleza

La obra ganadora, “junta dos sillas y acuesta al niño”, reinterpreta una imagen profundamente reconocible de las fiestas familiares: ese gesto simple de unir dos sillas plásticas para improvisar un lugar de reposo para los mas pequeños. A partir de esa escena doméstica, Sofito articula una lectura personal cruzada por dos referentes significativos para ella: la icónica siesta de Snoopy y el universo visual asociado al último disco de Bad Bunny. El resultado es una pieza que no solo apela a la nostalgia, sino que también transforma ese recuerdo en una imagen cargada de identidad y afecto.

Más que retratar únicamente una pausa, la obra activa una memoria personal y emocional ligada a la infancia, al Caribe perdido -en sus propias palabras- y a las nuevas formas de tranquilidad que aparecen con el tiempo. El entorno vegetal, la densidad de los verdes y la serenidad de la composición envuelven al personaje en una atmósfera donde conviven descanso y refugio. Ahí radica buena parte de su potencia: en convertir una escena cotidiana y popular en una imagen sensible, extraña y cercana a la vez, capaz de permanecer más allá del primer vistazo.

Lápiz de Nata: una relectura pictórica atravesada por delicadeza y desvío

Con “Brughel con ositos”, Natalia Gallardo construyó una ilustración digital inspirada en “Los cazadores en la nieve”, del pintor Pieter Brueghel, tomando un fragmento de esa obra como punto de partida para desarrollar una versión propia. Más que replicar la escena original, la artista la redibujó a mano alzada y reemplazó a sus personajes por ositos y ratones, desplazando la referencia hacia un imaginario más amable, cercano y atravesado por su estilo personal. En ese gesto, la pieza mantiene un vínculo claro con la pintura de origen, pero se despega de ella para proponer una lectura nueva.

La obra también destaca por sus decisiones visuales: una paleta más apastelada, árboles delineados que sugieren transparencia y una atmósfera invernal trabajada desde la suavidad. Ahí radica parte de su atractivo, en cómo toma un cuadro ampliamente reconocido y le da otra vida sin perder su raíz, llevándolo a un terreno más tierno y contemporáneo. El resultado es una imagen minuciosa, serena y cuidadosamente resuelta, que le valió el segundo lugar en la votación pública.

Ultra Nanai: rivalidad, deseo y tensión narrativa en una misma escena

Con “Will you disappoint them? - Heated Rivalry”, Florencia Cárdenas desarrolló una ilustración inspirada en Heated Rivalry, de Jacob Tierney, centrada en sus personajes principales: Ilya Rozanov y Shane Hollander, enfrentados cara a cara. La obra toma esa relación como punto de partida y la condensa en una imagen frontal de alto impacto, donde la cercanía entre ambos personajes no solo remite a la competencia deportiva, sino también al vínculo secreto que atraviesa la historia. En esa tensión entre enfrentamiento y atracción se sostiene buena parte de la fuerza visual de la pieza.

La ilustración incorpora además una serie de elementos que expanden su lectura y funcionan como guiños narrativos al universo de la obra original, entre ellos el túnel, la cabaña, la copa, los arándanos, Las Vegas y el colombo. A eso se suman los bastones de hockey, que refuerzan la rivalidad en el deporte como uno de los ejes de la trama, mientras las miradas de los personajes abren una dimensión más íntima y emocional. El resultado es una imagen intensa, construida desde la referencia literaria, pero resuelta con una composición clara y cargada de tensión, que obtuvo el tercer lugar en la votación pública.

Magdalena Paz: un amuleto visual entre fan art y cultura japonesa

En “maneki-neko”, Magdalena Muñoz desarrolla una ilustración fan art inspirada en Hello Kitty, reinterpretando al personaje a partir del símbolo japonés del gato de la fortuna. Desde ahí, la obra no se limita a proponer una imagen reconocible o decorativa, sino que busca transformarse en un póster capaz de funcionar también como un pequeño amuleto visual para los espacios donde se exhiba. Esa intención le da una lectura particular a la pieza, que cruza imaginario pop, cultura japonesa y una idea de buen augurio llevada al lenguaje de la ilustración.

A través del uso de colores intensos, símbolos y referencias visuales asociadas a Japón, la obra construye una atmósfera cargada de brillo, ornamento y sentido. La incorporación de un kanji vinculado a la fortuna refuerza esa dimensión simbólica, haciendo que la imagen dialogue no solo con el universo del fan art, sino también con nociones de prosperidad y protección. El resultado es una pieza frontal, llamativa y de fuerte identidad visual, que logró conectar con el público y quedarse con el cuarto lugar en la votación.

El cierre del Concurso Fan Art Pasquín 2026 no solo deja cuatro obras destacadas, sino también una escena de participación concreta en torno a la ilustración contemporánea. La convocatoria permitió reunir voces visuales distintas, ponerlas en circulación y abrir una conversación entre criterio curatorial y recepción pública. En ese cruce, Pasquín vuelve a afirmar una línea de trabajo donde la imagen no se agota en su exhibición digital, sino que encuentra nuevas formas de existir, expandirse y ocupar espacio.